María Guardiana de la Fe

“YO OS AMO MUCHO, RECORDAD QUE SOY VUESTRA MADRE, LA SANTA MARIA SIEMPRE VIRGEN, VUESTRA GUARDIANA DE LA FE”.

 

Apariciones de María Santísima bajo el título La Guardiana de la Fe

El Cajas (Cuenca, Ecuador), 1988-1990

Vidente: Patricia (Pachi) Talbot Borrero

 

La advocación de “María, Guardiana de la Fe”, se dio a conocer públicamente en 1988, en Cuenca, Ecuador. Cuenca es la tercera ciudad en población y en la Sierra a 2,532 metros de altura, una ciudad Mariana hasta mediados del siglo XX y Eucarística por excelencia. La Virgen María se manifiesta como Santa María siempre Virgen, la “Guardiana de la Fe”.

 

Cuando comenzó a recibir las apariciones, Pachi era una joven soltera de 16 años. Ahora está casada con Andrés. Al amanecer del 28 de agosto de 1988 una intensa luz invade el dormitorio de Patricia en su casa en Cuenca, Ecuador, donde vivía con sus padres. Vio a la Virgen María que le dijo que era “su Madre del Cielo”. Patricia vio nuevamente a la Virgen en la Catedral de México y en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, donde la tomó de las manos y le dio un secreto. De regreso a Cuenca, Patricia continúa recibiendo apariciones y mensajes. El 15 de junio de 1989, la Virgen la guía hasta su jardín escogido, a 3.540 metros de altura, en el sector de El Cajas, a 27, 5 kilómetros de Cuenca. La mayoría de los mensajes se dan allí, hasta marzo de 1990, en que la Virgen María indica que era el último y que se retiraba. Desde entonces se producen grandes peregrinaciones de fieles.

 

El obispo de Cuenca aprobó la asociación “Guardiana de la fe” y dio permiso para construir un santuario en El Cajas.  Para mayor información: guardianadelafe.com

Santuario El Cajas Maria Guardiana de la Fe

Maria Guardiana de la Fe

ORACIONES

Oh Virgen María “Guardiana de la fe”, madre de Dios y madre nuestra, te pedimos conserves en nuestras almas el don precioso de la gracia divina, haznos dóciles a la voluntad del Señor, para que cada día se extienda más Su Reino en los corazones, en las familias, y en el mundo entero. Danos un corazón de niño, una fe pura y un corazón sencillo, amante de tu hijo Jesús. Oh María, consuelo de los afligidos, cobíjanos con tu manto al pie de la cruz. Sabemos que hoy por medio de tu imagen, nos das tu luz. Gracias madre nuestra. Amén.

María, Guardiana de nuestra fe, te miramos hoy, te miraremos mañana, y por siempre esta nuestra mirada fijada en ti, pues tú nos conducirás a tu hijo Jesús. Y durante esta jornada, no tendremos miedo. Juntos alzamos nuestra plegaria a ti: Guardiana de la fe, ¡ruega por nosotros! Amén.
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